miércoles, 30 de mayo de 2012

12 Claves para la familia de un superdotado


Prejuicios Superdotados
Los tres estereotipos más comunes sobre los niños superdotados:

1.- “El superdotado fracasa en el ámbito escolar, porque éste es incapaz de satisfacer sus necesidades intelectuales”: hay cierta verdad en estas afirmaciones, pero el problema aparece cuando la familia se lo toma como una verdad absoluta, y justifican de ésta forma la conducta del niño en la escuela. En nuestro país, es cierto que aún hay mucho por hacer en el ámbito de la superdotación intelectual, pero también es verdad que hay instituciones y profesionales de la educación motivados y con la formación suficiente.

2.- “Los niños superdotados tienen problemas de interacción social”: tampoco es totalmente cierto que no sepan relacionarse porque sus iguales no compartan los mismos intereses intelectuales que ellos. No son extraterrestres, lo que tiene que quedar claro es que son niños, y que también quieren jugar, hablar de consolas o salir con los amigos.

3.- “Los niños superdotados son raros, cerrados, excéntricos”: Otra falsedad, no tiene porque existir un desequilibrio entre el desarrollo emocional y el cognitivo.

Estos estereotipos y prejuicios son los que de forma encubierta en muchas ocasiones provocan la aparición de los problemas como alteraciones del autoconcepto en los padres, alteraciones de los roles familiares, de las relaciones de la familia con el entorno, de la relación con la institución educativa; y la necesidad de que profesionales especialistas en la materia deban tratar la situación para resolverla.

12 claves para la familia del superdotado:
  1. La familia debe aceptar al niño tal y como es, intentando conocer sus características intelectuales y socio-afectivas. No es adecuado colocarle etiquetas de genio o de raro, ni tampoco compararlo con los demás niños de su entorno.
  2. Hay que darles facilidades para la creatividad, no limitársela. No debemos trabar su originalidad ni lo diferente de sus respuestas.
  3. Hay que ser partícipes de sus proyectos, de sus curiosidades, quitándoles el temor al fracaso. Hay que ser flexibles y respetuosos con sus intereses y motivaciones.
  4. Debemos estimularlos para que desarrollen su potencial cognitivo, pero sin excedernos, recordando que son niños, y que también necesitan tiempo para jugar o para estar con sus amigos.
  5. Facilitarles materiales y herramientas que les interesen y les sean útiles. Un exceso de libros o de materiales que no les interesen es contraproducente.
  6. Deben participar de la familia y de las tareas del hogar como cualquier otro miembro. No deben tener un estatus especial por sus altas capacidades.
  7. Debemos colaborar y coordinarnos con sus responsables educativos en el centro escolar, intercambiando información que beneficie el desarrollo del superdotado.
  8. Dirigir el ocio y el tiempo libre hacia actividades que promuevan su interés y participación, sin agobiarlos con un exceso de actividades extraescolares.
  9. Debemos fomentar su autonomía, que él mismo aprenda a encontrar respuestas, a investigar, e igualmente enseñarle a pedir ayuda cuando le sea necesario.
  10. Debemos darles oportunidades de interacción social, no aislarlos. Deben relacionarse con otros niños de iguales características, pero también con niños que no muestren superdotación intelectual.
  11. La educación debe ser integral. No hay que centrarse solo en los aspectos intelectuales, tan importantes son o más los afectivos y los sociales.
  12. En la familia deben tener el mismo nivel que sus hermanos. No se le debe tratar de forma especial o privilegiada por su altas capacidades, al igual que tampoco se le debe exigir más o de forma más estricta por ser superdotado.
Fuente: http://davidcortejoso.visibli.com/share/3ajgQj

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