sábado, 20 de octubre de 2012

LA FAMILIA (I)


A través de toda la historia, a la familia se le ha tenido como la entidad social más pequeña y lo es porque son dos seres racionales (hombre-mujer) que se unen para marcarse una misma meta. Después, a lo largo de su convivencia, la familia puede aumentar o disminuir pero seguirá conservando el sello de familia en medio de la sociedad.

El tema es prolífico puesto que se puede tratar desde varios aspectos. Veamos algunos de ellos:

Empezaremos por decir que la familia constituye el ente social más estudiado por todos los sectores: económicos, políticos, culturales, religiosos, laborales, deportivos.

...... Que se han hecho muchas encuestas y tomas de opinión. En todas ellas nos resulta que la familia es la primera en orden de valores. Incluso en los tiempos actuales y entre los sectores más jóvenes es la más estimada de entre todas las instituciones.

Sin embargo, precisamente por ser una institución de siempre, la familia ha tenido que ir adaptándose a las condiciones de cada época y, con ello, ha ido acondicionando la sociedad de cada momento.

De forma somera mencionamos la época de la esclavitud o el feudalismo, en donde unas familias predominaban de tal forma sobre otras haciéndose dueñas de éstas en vidas y haciendas (matrimonios de conveniencias) o el señor del lugar elegía a sus concubinas o intervenía en la libertad de sus vasallos incluso para cambiar de trabajo.

Luego citaremos la época de la industrialización que, por un lado comporta una mayor liberalización de la familia pero, por otro lado, lleva consigo la emigración y concentración de la familia en grandes núcleos poblacionales y reducidos espacios a veces sin las debidas condiciones, el reciclaje en el trabajo...pero no la desaparición de otro tipo de esclavitud dentro y fuera de la familia. Dentro de la familia porque aparece o se acrecienta la esclavitud de la mujer al hombre. Se destaca la frase de “la mujer en casa y con la pata quebrada”. La educación se reduce al hombre y a la mujer se le prepara para “el trabajo en casa”. Se considera “suerte” el tener un hijo varón puesto que va a ser fuente de ingreso para la familia.

Y fuera de la casa sigue existiendo la esclavitud puesto que no hay una regulación del horario de trabajo y el trabajador carece de unos derechos ante su patrono.

Por último citaremos la época actual en la que nos desarrollamos vislumbrando una mayor libertad, tanto dentro como fuera de la familia, puesto que la mujer y el hombre adquieren una mayor independencia (educación y trabajo) y se reconocen valores de igualdad como seres humanos. Pero....¿han desaparecido todos los problemas como la esclavitud? o ¿ésta ha adquirido un nuevo disfraz?.

En la familia el papel del padre, de la madre, la relación con los hijos, las condiciones de la vivienda, el trabajo, la educación....han constituido factores que han ido cambiando el concepto familiar. Ya no se dice “el hombre no llora”, al hombre no le importa ir con una cesta de compra por la calle, al hombre se le regalan flores.....pero también los abuelos van al asilo, hay más abusos sexuales, la mujer sufre más agresiones hasta la muerte......

Conviniendo en que, al dirigir la mirada a la familia actual descubrimos la necesidad de una fe, por lo menos humana, porque es la familia el primer lugar donde una persona se confía a otra con una entrega verdadera, también hemos de echar una mirada a los importantes cambios sociales que pueden amenazarla y ponerla en peligro de destrucción. Sobre todo si no somos capaces de reaccionar ante los múltiples acosos sociales a los que está sometida.

Entre estos cambios vamos a citar:

1.-El que se introduzca, en la familia, el demasiado personalismo. Quiero decir con esto que el padre, la madre o los hijos adquieran tanta autonomía que se consideren a sí mismos sin tener en cuenta a los demás. Eso les llevaría a encerrarse sobre sí destruyendo el sentido de comunicación que debe presidir toda familia y del que hablaremos en el próximo comentario

Como segundo punto me referiré a que, si bien, el reconsiderar el respeto a las ideas de cada miembro, ya sea a nivel religioso, político, cultural..., es fuente de enriquecimiento, y se debe practicar en cada familia, no obstante podría llevar, si no se tiene cuidado, a la confusión de tal forma que se pierda el concepto de lo bueno o lo malo cayendo entonces en la superficialidad y el desconcierto: “ERAN OTROS TIEMPOS”. “ YA NO HAY RESPETO A LOS MAYORES”. “YO DOY TODO A MIS HIJOS PORQUE YO NO LO PUDE TENER”……

3.-La fuerte tendencia a la igualdad que, por desconocer nuestra propia sexualidad nos lleva, sensiblemente, a las desigualdades.

4.- Importantes avances en la técnica que nos ha llevado a un aumento notable del nivel de vida: Disponemos cada vez de más cosas. Eso es bueno y reconfortante para la familia. Pero caemos en un excesivo consumismo que nos lleva, de manera creciente, a la incapacidad de gozar de lo que, en cada momento, somos y tenemos.

Así los medios de comunicación, vallas publicitarias, slogan.....nos incitan a consumir viendo en ello una forma de felicidad fácil. ¡La locura de las rebajas!

5.-La falta de capacidad para resolver y hasta de plantear las grandes cuestiones que atañen a la vida humana y a su sentido, llevado por la ausencia de auténticos valores y que, en muchos casos, se ven influenciados por el pesimismo.

Podríamos añadir otros factores que alargarían nuestra exposición. Pero todos ellos irían arrojando luces y sombras de nuestra sociedad.

Creo que de lo escrito hemos ido captando lo que está pasando a nuestro alrededor. Por ellos podemos ir viendo los peligros que acechan a la familia actual y que no son otros que:

a) La masificación urbana con todas sus consecuencias: pisos de reducido tamaño, coste del suelo, problemas de construcción fácil, urbanizaciones descontroladas...

b) La emigración y el desarraigo que lleva consigo: el paro....pluriempleo....

c) Inadecuado horario laboral que faciliten la convivencia : niños en guardería, no vida familiar, vacaciones sin hijos por cansancio.....

d) Planes de estudios prolongados, lo que va en detrimento de la formación física de una familia en una edad adecuada e ilusionante y que actualmente se acrecienta por la crisis económica y el paro.

e) La aceptación, como normal en una situación democrática, de distintas realidades que perturban la institución familiar y el respeto a la vida. Por ejemplo: el divorcio, parejas de hecho, el matrimonio entre homosexuales, el aborto, la eutanasia, engendrar seres clonados.........

La gravedad y número de estos problemas está a la vista de todos.

Nos encontramos en una situación histórica nueva en nuestra sociedad.

Todos estos son los grandes desafíos de la sociedad actual a la familia.

¿Podemos ser optimistas ante este panorama?

Creemos que si, pero a condición de tomar muy en serio estos retos sin aferrarse a lo antiguo por pensar que no puede cambiarse; ni apuntarse a todo lo nuevo por el hecho de considerarlo “moderno” o de “avance”.

Hay que distinguir lo que es permanente y lo que es cambiante en la institución familiar.

Decíamos que, a pesar de los inconvenientes de esta sociedad, podríamos y debemos ser optimistas. Este optimismo podemos basarlo en que se progresa en la convivencia con mayor libertad, respeto, pluralismo, tolerancia, avance tecnológico, defensa de la libertad individual e igualdad de derechos que conlleva el rechazo al racismo, al maltrato, a las desigualdades sociales a rechazar el terrorismo, a manifestarnos contra la miseria y la ignorancia, a la acogida a los inmigrantes, mayor libertad en las relaciones o elección del matrimonio, más toma de conciencia en la paternidad responsable, solidaridad con los desfavorecidos, preocupación por el desempleo, crecimiento de voluntarios en las instituciones, defensa de la naturaleza........

Hay luces y sombras en la familia, como siempre ha ocurrido y como siempre ocurrirá.

Todos, y cada uno de nosotros, en nuestro ámbito más cercano seamos luces para distinguir lo bueno de lo malo. De lo que cura y de lo que hace daño.

Seamos viento que separe el grano de la paja. Valoremos a nuestra familia como soporte de la sociedad en la que vivimos.

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