domingo, 21 de octubre de 2012

Síndrome Post-Aborto

1. ¿En qué consiste?

Entre los médicos, psicólogos, psiquiatras e incluso sacerdotes es bien conocido el llamado “síndrome post aborto” (“P.A.S”: “Post-Abortion-Syndrom”). Designa el cuadro patológico que comprende un conjunto de síntomas fisiológicos, psicológicos y espirituales desencadenados tras la realización de un aborto.

2. ¿Quién lo padece?

Afecta fundamentalmente a las mujeres que han abortado, pero también se verifica (en distintos grados) en todos los demás que han intervenido en el hecho: el padre de la criatura, los médicos y la persona que aborta. Los síntomas que se manifiestan están en relación directa con las razones por las cuales se abortó, el tiempo del embarazo, la relación entre los padres de la criatura, etc.

3. ¿Cuáles son sus síntomas?


Especificando más detenidamente podemos enumerar los siguientes síntomas:

1.- Síntomas de pesar y dolor. Toda pérdida genera un estado de duelo; y es mucho más difícil superar el dolor de un aborto provocado que el de un aborto espontáneo, producido por la misma naturaleza, y esto por varias razones: la persona se sabe culpable de la pérdida, no tiene posibilidades de visitar el cuerpo del niño, ha existido un trabajo de autoconvencerse de que no se trataba de un ser humano (curiosamente este trabajo de autoconvencerse deja en la persona un mayor sentimiento de culpa, porque sabe que ha tenido que buscar argumentos para justificar un acto al que no le inclinaba espontáneamente su conciencia).

Cuando el dolor no se superan, conduce a la depresión. La depresión puede alterar el sistema inmunológico, y con esto se aumenta el riesgo de contraer infecciones e incluso, en casos extremos, se ha constatado el inicio de procesos cancerígenos. También ha ocurrido que personas, que han caído en estados depresivos agudos, se han transformado luego en personalidades psicóticas.

2.- Sentimiento de culpabilidad. En muchos estudios se ha observado que cuando no hay sentimiento de culpa, se suele dar una tendencia al alcohol o a la drogadicción; en cambio, cuando hay sentimiento de culpabilidad se suele caer en estados depresivos, que se manifiestan en grandes tristezas, llantos, visión negativa y pesimista del mundo circundante. Cuando el sentimiento de culpa es muy grande lleva a sentimientos de pánico y autodestrucción.

3.- La agresividad. Un efecto del conflicto desatado por el aborto es la agresividad de la mujer hacia los que han intervenido en el aborto: el médico, el novio o esposo, los parientes o amigos que la empujaron al acto, e incluso contra sí misma. De alguna manera descarga así el sentimiento de culpabilidad contra sí misma y el sentimiento de víctima respecto de los demás.

4.- Incertidumbre afectiva. Parte de las dudas en la toma de decisión sobre el aborto gira en torno al amor o deseo natural del niño del que está embarazada la mujer. Sabe intuitivamente, aunque no lo quiera hacer reflejo, que su acto abortivo contradice su amor natural.

5.- La interrupción abrupta del ciclo hormonal. En las mujeres hay ciclos y ritmos naturales relacionados con el embarazo y caracterizados por modificaciones en los procesos hormonales, que terminan de modo natural al culminar todo el proceso de la maternidad ; es decir, que van desde el momento de la ovulación hasta la finalización del tiempo de amamantamiento del bebe. Los cambios hormonales dictaminan alteraciones de orden físico, psicológico y emotivo. Cuando se interrumpe el proceso de modo abrupto, como ocurre en el aborto, tiene lugar en la mujer un trastorno notable, con efectos en todos esos órdenes: físico, afectivo, psicológico y relacional; estas perturbaciones pueden ir desde las depresiones en el orden emotivo, hasta la constatación médica de mayores tendencias a adquirir cáncer de mama, pasando por problemas de integración social y familiar.

6.- La “conciencia biológica”. Es una constatación de muchos psiquiatras. Cito el testimonio del psiquiatra Karl Stern: “No pocas veces vemos que en los casos en que una mujer comete un aborto artificial, digamos en el tercer mes de la gestación, este acto parece no tener consecuencias psicológicas. Sin embargo, seis meses después, precisamente cuando el bebé habría debido venir al mundo, el sujeto cae víctima de una grave depresión o incluso de una psicosis. Ahora bien, acerca de esto se observan dos circunstancias curiosas. La depresión se produce aun sin que la mujer se dé cuenta conscientemente de que “ahora es el momento en que habría debido nacer mi bebé”. Además, no es necesario que la mujer desapruebe el acto de interrupción del embarazo, ya que su profunda reacción de pérdida, (que no va necesariamente unida con una preocupación consciente por el parto fallido) coincide con el tiempo en que éste hubiera tenido lugar.

7.- El sentimiento de fracaso como madre y problemas relacionados. A veces, para llenar el vacío, tiene lugar un deseo vehemente de querer reemplazar al niño perdido; pero este deseo se mezcla con la sospecha y el temor de no saber desempeñarse como madre, o de no poder relacionarse con el bebé de manera correcta, o de no saber criarlo. También ocasiona miedo respecto de los hijos futuros, por ejemplo: miedo a maltratarlos; a veces esto ocasiona la decisión de no tener más hijos. Algunos estudios muestran también que algunas mujeres, que han abortado, tienen problemas reales para llevar adelante posteriores maternidades: tienen problemas para amamantar a sus hijos, reaccionan con miedo o agresividad ante el llanto de sus bebés, e incluso una especie de rechazo (ocasionado por el miedo), y como éste es percibido instintivamente por el bebé, genera sentimientos de abandono. A veces, como no quieren dañar al niño y tienen conciencia de no saber tratarlo, terminan mandándolo desde muy pequeño y sin ninguna necesidad a guarderías infantiles.

8.- Otros problemas. Los estudios a los que hacemos referencia indican también otros síntomas propios de este “síndrome”, como por ejemplo: alteraciones de diversa índole en el sueño (pesadillas persistentes), crisis de identidad, desconfianza, sentimiento de cinismo (conciencia de la inocencia perdida) e incluso, enfermedades psicosomáticas como anorexia y bulimia.
Por todo esto, hay que decir que los problemas ocasionados por el aborto no son de ninguna manera puramente emotivos y pasajeros, sino que tienen un fundamento real en la pérdida voluntaria y culpable de un ser humano indefenso sobre el que se tenía la responsabilidad de la maternidad/paternidad.
Más información: 
  • Christian Enrique Schnake Ferrer
    Sociedad de San Vicente de Paul
    Santiago, Chile

    Verónica Bennett
    Universidad de Santiago
    Santiago, Chile
El Síndrome Post-Aborto es el resultado del aborto, afecta tanto a la madre como al padre. El aborto destruye el vínculo natural entre padres e hijos, quedando ambos con una sensación de vacío, lo que dificulta la relación de pareja.
RESUMEN
El Síndrome Post-Aborto (SPA) es el resultado del aborto y afecta tanto a la madre como al padre. El aborto destruye el vínculo natural entre padres e hijos, quedando ambos con una sensación de vacío, lo que dificulta la relación de pareja (Defey, Rossello, et al., 1996).
En la madre se crea una situación de conflicto entre su papel de madre y el papel que desempeña en la destrucción de la vida de su niño no nacido. Generalmente, esta situación de conflicto se acompaña de la vivencia de un difícil desarrollo del duelo.
Este SPA puede sufrirlo cualquier persona, tanto hombres como mujeres, niños y ancianos que han perdido un bebé debido a un aborto, o se han encontrado cercanos a esta situación.
Supe que mi hermana había abortado a los tres meses cuando vi salir a una anciana de su cuarto. Mi mamá ya había abortado dos veces antes, yo no pude hacer nada, ahora solo tengo rabia…” (Deisy, 16 años).
Para la Doctora Wanda Franz, Ph.D., “es común que las mujeres tengan una reacción tardía a un aborto.  Pueden transcurrir algunas semanas, hasta años antes de que aparezcan los síntomas“.
Palabras clave: Aborto, síndrome del post-aborto, aborto.
El duelo del Síndrome Post-Aborto
El duelo es la respuesta de la persona ante una pérdida o un cambio, sin importar lo insignificante o profundo que sea.  En el duelo es frecuente un período de desequilibrio donde el sufrimiento, la desesperanza, la desilusión y el dolor profundo son síntomas frecuentes.
En éste existe una gama y una profundidad de emociones y sentimientos que no se han experimentado antes o no es habitual vivenciar. El individuo, al encontrarse frente a nuevas situaciones, no es capaz de enfrentarlas de una manera adecuada, ya que no puede utilizar los mecanismos habituales frente a esta nueva situación.
El duelo es el proceso de asimilación de una pérdida, cuya ausencia es transformada en una presencia interna o en la negación de dicha ausencia. En éste, hay una inversión emocional importante que conlleva a una falta de interés en el mundo exterior, conflictos en los vínculos interpersonales, todo lo cual implica una inversión de tiempo más o menos prolongada.
Para S. Freud: “Las causas desencadenantes de un duelo pueden ser múltiples, pero todas tienen una base común: la valoración afectiva que consciente o inconscientemente es atribuida a la pérdida”.
Síntomas del Síndrome Post-Aborto
Los síntomas y signos del duelo por SPA incluyen tanto manifestaciones psicológicas como somáticas.
Tabla  1 Manifestaciones somáticas y psicológicas
Adaptado de: Gardner y Merenstein (1985).
(*) Según el Dr. Pablo Verdier, este síntoma se presenta mayoritariamente en mujeres menores de 29 años.
Cuando las ideas y los sentimientos depresivos resultan intolerables, se tiende a negarlos y se los sustituye por actitudes contrarias como ira, hiperactividad y una sensación de superioridad frente al problema. Esto tiende a ser considerado socialmente como la “superación de la situación”.
El Dr. Pablo Verdier expone la dificultad de saber cuándo una mujer se ha provocado un aborto sin que la mujer lo confiese. Él propone algunos síntomas característicos del SPA y diferencia dos tipos de víctimas, según las etapas de desarrollo psicológico por la que éstas están pasando. Dirá que la experiencia de adolescentes y jóvenes (Tipo A) es distinta a la de mujeres mayores de treinta años (Tipo B).
Características frecuentes
Tabla  2Características en mujeres Tipo A y Tipo B
Estos síntomas dados en conjunto nos ayudarán a sospechar un “posible aborto”.
En mi opinión, en  el Tipo A, el o la joven, según sea el caso, tendrá un aumento en la promiscuidad con la finalidad de autojustificar su acto o, desde un punto de vista psico-dinámico, “actuar para no recordar” y para suplir la carencia causada por el duelo.
Es específica de este duelo la visión nocturna de sangre o ríos rojos e, incluso, del mismo niño abortado.  Es posible que el doliente escuche llantos y que al encontrar un niño de la edad que debería tener su bebé, presente algún tipo de estado de angustia o tristeza. “¿Qué edad tiene?, preguntó la anciana. ¡Cincuenta y dos! Repliqué tomando asiento a su lado. ¿Por qué lo pregunta? (…) Porque supuse que tendría más o menos la edad que mi hijo hubiese tenido… ¡Si lo hubiera dejado vivir! Dijo en voz baja”.
Los intentos suicidas son característicos de algunos duelos, pero están determinados por variables de personalidad. “El suicidio en mujeres embarazadas a las que no se les permite abortar es extremadamente raro, lo cual fue demostrado concluyentemente en varios estudios  bien controlados. El estado de Ohio sólo tuvo dos muertes maternas entre 1995 y 1963 (…)”, así, también, en muchas otras partes, esto contrasta con la alta tasa de suicidios de mujeres que se habían realizado un aborto. “En la institución de Suicidas Anónimos (similar a alcohólicos anónimos), sólo en un período de 36 meses, 1.800 mujeres estuvieron en el extremo del suicidio“. (M. Uchman, Director para Ohio de Suicides Anónimos, Informe al consejo de la ciudad de Cincinnati, sep.1, 1981).
El autocastigo, se manifiesta por medio de sentimientos de culpa por no haber evitado el aborto o por no haber interferido en este para evitarlo, en el caso de parientes y amigos.
Se puede manifestar en estados de soledad. El individuo cree que su error no merece perdón y se aleja de sus amistades, tiende a ser agresivo con estos. Es el acto de Judas, de no ser capaz de reconocer que se debe superar las caídas.  Por otro lado, la sociedad la culpa dificultándole aún más el reconocer su error y perdonárselo, en fin, desarrollar sanamente su duelo.
En el tipo B, conformado por mujeres mayores de treinta años, el divorcio es una situación común. El divorcio es consecuencia de muchos factores, a veces fomentados por la incapacidad sexual y el rechazo a su maternidad (síntoma habitual del duelo SPA). Entre los factores más importantes está la búsqueda de un culpable que, generalmente, es encontrado en el cónyuge. Muchas veces se pierde el respeto en la pareja y la relación comienza a sufrir una serie de tensiones donde hasta las pequeñas cosas suelen ser causa de grandes disgustos.
Igualmente, tanto la depresión como la disminución del deseo sexual son propias del duelo.
Los tres estadios del Síndrome Post-Aborto
Tabla  3Estadios según la Dra. Standfort
Depresión de aniversario: Depresión que se sitúa alrededor de la posible fecha del nacimiento o de la fecha del aborto
Tabla 4 Factores desencadenantes del aborto
La sociedad chilena vive una fuerte situación de ambigüedad donde, por una parte, se promueve la promiscuidad a través de los distintos medios de comunicación y, por otra, se condena a la adolescente embarazada, quien es estigmatizada y expulsada de variados círculos sociales, dentro de los que se incluye la escuela.
La niña, al carecer de una sólida autoestima, que generalmente se asocia a una inmadurez psicológica, no es capaz de enfrentar la maternidad debidamente. Si a estos motivos sumamos la presión familiar que responde a la presión social, seremos capaces de comprender el por qué de los abortos, pero comprender de ninguna manera debe ser equivalente a justificar.
Debemos comprender el acontecer de la joven para ser capaces de ayudarla a superar su duelo. Pero para comprenderla, a la vez debemos ser conscientes del daño que significa el aborto, debemos saber que abortar es matar y que la madre que aborta no sólo asesina a un niño sino que asesina a su propio hijo, lo que le será muy difícil aceptar.
Dificultades para enfrentar el duelo del Síndrome Post-Aborto
En el caso del aborto espontáneo se presenta la dificultad en cuanto a la toma de decisión de ver o no al bebé muerto. Muchos padres ni siquiera se lo plantean, ya que desconocen esta posibilidad. A veces no quieren verlo, pues temen la idea de que presentará malformaciones, buscando conservar al hijo imaginario como algo distinto. Cuando evitan verlo, las ideas de cómo era se vuelven muy difusas y, por momentos, terroríficas. “Porque fue dejarla de sentir y no verla nunca más, no saber ni cómo era… como que no sé… Tuve una hija, a pesar que no nació viva. Estuvo 9 meses conmigo y luego… no la conocí”.
El hecho de tener un hijo vivo y sano la tranquiliza mucho y cuando esto no se produce, aumenta la ansiedad y  preocupación.  Si la mujer no ve el feto muerto (que suele ser un feto sin malformaciones o con muchas partes normales del cuerpo) esta incertidumbre la hace imaginar a su hijo con características más terribles.
“La posibilidad de ver al hijo e incluso tocarlo, hace que la mujer pase rápidamente de la angustia terrorífica que la invade y paraliza, a un sentimiento de tristeza, que  es fundamental para la elaboración del duelo”.
“En el momento del parto no entendí por qué el doctor me lo mostró y lo puso junto a mí.  Ahora se lo agradezco porque así, al menos, lo pude tener en mis brazos”.
El segundo problema que se presenta es si se debe hablar o no sobre el hijo. Cuando se evita hablar del niño se encuentra implícita en este mutismo una serie de mensajes que dificultarán el duelo. Si la muerte no merece ser discutida y el hijo no es mencionado, quizá, porque no tiene ninguna importancia. Evitar el tema, disimularlo, implica que el trabajo del duelo sea peligroso.
En ocasiones, por tratar de consolar a la persona que sufre el duelo se tiende a caer en errores que niegan los sentimientos de los padres por sus hijos y le quitan la importancia al hecho.
Se deben evitar palabras que tiendan a la negación, como las siguientes:
Se considera el duelo especialmente patológico, cuando un objeto (prendas de vestir o partes del cuerpo muerto: uñas, cabello, etc.) resulta muy necesario para el deudo y casi imprescindible. Necesita tenerlo cerca, tocarlo, olerlo o cualquier otra conducta. Este objeto es igualado a la totalidad de la persona y se pretende que llene su vacío.  En algunos casos, la necesidad de este objeto es tan intensa que el individuo se convierte en un fetiche. Si bien la conservación de algunos objetos puede ser patológica, la conservación de otros, como una foto, puede ser beneficiosa.
Aspectos socioculturales del Síndrome Post-Aborto
Es difícil desarrollar normalmente un duelo por SPA. La sociedad, a la vez que promueve los abortos de forma clandestina, los sanciona públicamente, esto trae como consecuencia que la mujer no desee conversar con nadie acerca del duelo que está sufriendo.
Las madres, amigas, las parejas, etc., son promotores del aborto al enfrentarse ante un embarazo adolescente, tomando como justificación las consecuencias que éste provoca en el desarrollo normal de la adolescente, desconociendo las graves consecuencias psíquicas, sin considerar los posibles daños fisiológicos que sufrirá la adolescente.
Referencias

Beanson, S. Ministerio laico de cinco puntos. Human Life International (www.hli.org).
Defey, D; Rossello, D; Friedier, R; Núñez, M; Terra, C. (1996). Duelo por un niño que muere antes de nacer.  Montevideo: Roca VivaGardner y Merenstein (1985). Handbook of neonatal Intensive Care, St. Louis.
Gómez C. Consecuencias psicopatológicas del aborto en la mujer. HLI. (www.hli.org).Verdier, P. Subtipos clínicos del Síndrome post-aborto. Human Life International (www.hli.org).Willke, J. C. (1992). Aborto, preguntas y respuestas. Cincinnati, Ohio: Ed. Hayes Publishing Company.Wisconsin Right to Life Education Fund. ¿Cuál es la causa de mi dolor? Right to Life (www.hli.org).

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