jueves, 25 de octubre de 2012

Time-out, tiempo fuera o silla o rincón de pensar. ¿Para qué?

El time-out, tiempo fuera o la silla de pensar son diferentes formas de denominar a un tipo de castigo muy empleado en las técnicas de modificación de conducta.

¿En qué consiste?
El time-out consiste en retirar o apartar al niño durante un tiempo del lugar dónde está realizando una conducta negativa y que queremos eliminar. De este modo castigamos la conducta inapropiada.

El tiempo fuera o time-out, es una técnica de castigo, consistente en la retirada de algo agradable. Por ello, este es el tipo de castigo menos problemático, ya que no se trata de una reprimenda ni es un castigo físico.


¿Cómo lo hacemos?

Cuando se produce la conducta negativa mandamos inmediatamente al niño a su habitación, a un rincón que previamente habremos escogido. Lo fundamental es que no debe ser un lugar atemorizante ni un lugar dónde pueda jugar. Lo mejor es escoger un lugar neutro, el pasillo por ejemplo suele ser un buen sitio.

En el momento que el niño tiene una de sus rabietas , se pelea con sus hermanos, está muy alterado, ... le mandamos a su habitación o a su rincón de pensar sin discutir con el niño, porqué previamente ya se lo habremos explicado. Cuando hacemos esto estamos aplicando el tiempo fuera.

Para que la técnica sea eficaz debemos tener en cuenta lo siguiente:
  • Siempre que empleemos el tiempo fuera o time-out, reforzaremos paralelamente la conducta apropiada. No podemos sólo castigar la conducta problema sin ofrecer alternativas a ésta.
  • El lugar donde se cumple el tiempo fuera ha se ser un lugar neutro, sin nada que pueda distraer o entretener al niño, no puede haber juguetes, ni libros, ... por eso mi recomendación del pasillo, ya que en la habitación suelen tener muchos juguetes.
  • El lugar escogido no estará muy lejos de nosotros. Y mientras acompañamos al niño al lugar del time-out no decimos nada, ni bueno ni malo, se ponga como se ponga.
  • Los limites temporales, es decir tiempo en que permanecerá alejado dependerán de la edad del niño, pero por lo general contamos un minuto por año. Y establecemos como máximo 30 minutos para niños mucho más mayores.
  • El time-out basa su eficacia en la retirada de recompensas, junto con un procedimiento alternativo para recuperarlas. Así conseguimos que el niño obtenga recompensas por su buen comportamiento y evitamos recompensar sin darnos cuenta la conducta inapropiada. Recordemos que en muchos casos prestamos mucha atención a los malos comportamientos y eso precisamente es lo que queremos evitar.
  • Siempre y antes de emplear este método, explicaremos al niño qué es lo que sucederá si se comporta de ese modo. Avisamos e informamos y si aún y así persiste en su conducta aplicamos el time.out sin explicar nada más.Fuente: http://mamapsicologain.visibli.com/share/PHCtr1

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