martes, 4 de diciembre de 2012

Navidad y niños. Nervios a flor de piel.

La Navidad es un momento especial, sobre todo para los niños. Es una época que llena de magia el mundo interior de los más pequeños, sobre todo a partir de los 2 - 3 años.

En el cole o en la escuela infantil trabajan estos conceptos, preparan festivales, realizan fichas o trabajos manuales relacionados con la Navidad. Y, lógicamente, durante todo este periodo preparatorio los niños van alterándose poquito a poquito. Su nerviosismo crece y se alimenta día a día. Y es que es normal, lógico y esperable en niños de entre 2 y 6 años.

Están emocionados, nerviosos, intranquilos, alterados, preguntando cuanto falta para Navidad y si ha llegado ya Papá Noel. Por otro lado, la publicidad en televisión también contribuye a este nerviosismo, desde primera hora de la mañana hasta la última de la tarde hay publicidad dirigida a los más pequeños. Publicidad cargada de juguetes que captan la atención de nuestros niños y que ilusionados con todo lo que ven exclaman:

"yo quiero esto, mami", "voy a pedir aquello a los Reyes", "¿Por qué no hacemos la carta a los Reyes Magos hoy, mami.?", "¿Y cuando van a venir?, tenemos que prepararles comida", ....
Y así una interminable lista de frases con el yo quiero y cuánto falta para.

Papás, mamás y educadores debemos cargarnos de mucha tranquilidad y paciencia, porqué durante estos días los niños se comportarán de un modo diferente, exaltados, nerviosos, a veces incontrolables ... No lo pueden evitar. Pero con esto no quiero decir que no debamos seguir manteniendo las normas y los límites claros, solo que podemos y debemos ser algo más tolerantes y flexibles, permitirles que descarguen su intranquilidad y nerviosismo de un modo adecuado: dejar que canten todo aquello que quieran, toquen la pandereta si les apetece (sin molestar a nadie, claro está), que salten y brinquen, que corran o bailen.

Estos son unos días muy especiales para ellos, algunos están preparando con mucha ilusión su festival de Navidad y, los adultos debemos ser conscientes que toda esta preparación más las luces que iluminan ahora las calles de las ciudades y pueblos, más la publicidad en televisión y el aire navideño que ya se empieza a respirar por doquier altera a nuestros hijos sin que podamos evitarlo del todo.

Paciencia, la Navidad es una vez al año y merece la pena que los pequeños la disfruten con toda su magia.
Fuente: http://mamapsicologain.visibli.com/share/7BlY1P
photo credit: Gary Simmons via photopincc

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