sábado, 22 de junio de 2013

Patricio García Ramos: "Pensamiento (III)"


Algunas veces, sobre todo cuando nos sentimos cargados de lo que llamamos energía positiva, usamos frases que son mensajes S.O.S. en la comunicación con los demás: “Normalmente el que más grita, en una discusión, es el menos razón tiene”,…. “Antes de contestar cuenta hasta diez”,…. “Tu sonrisa puede ayudar al regreso”,…… Algunas de ellas podemos hacerlas tan nuestras que las rotulamos en una cartulina para adornar nuestro entorno más mediato.

Son frases con las que nos sentimos tan identificados que quisiéramos grabarlas en nuestro espíritu y hacerlas hábitos de nuestra vida.

Necesitamos ser positivos en nuestra relación con los demás para sentirnos mejor nosotros mismos. Pensemos que podemos llevar serenidad y alegría en un mundo que necesita más rostros alegres, palabras de reconciliación, gestos de encuentros……

Todos hemos nacido con un sello impregnado de misión de vida que hemos de buscar para armonizar nuestra relación con los demás. Armonía que se ve desplazada por un afán de ser prácticos: “Ir directos al grano”…., y nos “rompemos” cuando las cosas no salen a nuestra medida. Nos sentimos fracasados porque el efecto “práctico” ha ahogado la ilusión y nos hemos exigido más de lo que podemos.

No confundamos la desilusión con el cansancio. La 1ª es fruto de un fracaso y hunde a la persona porque nos lleva al rechazo. El 2º, corresponde a la redención por la entrega al trabajo bien hecho. Es positivo porque nos recrea en la labor realizada.

Acéptate cómo eres y que tu reflejo de ilusión sea la luz que irradie a aquellos con los que nos relacionamos. Ello será el premio para tu propia estima.

Hoy en día proliferan muchos adivinos, las visitas a los agoreros del futuro a través de la tele u otros medios de comunicación y las consultas a los lectores de mano (quiromancias), horóscopos……, todos ellos fundamentados en supersticiones, erotismo, fantasías (a veces satánicas), supercherías….., huyendo de un Dios Creador y de nuestro vivir en su misericordia; de dejar confiadamente en su cuidado amoroso nuestro futuro, en el que colaboramos tratando de poner en actividad, cada día, las virtudes y valores que nos han sido dadas. Uno de estos valores es la sonrisa. Si practicas tu sonrisa, la vida te sonreirá.

Sé que, en medio de tu crisis, esta frase parece “hueca” e inoportuna y, para otros oídos, ridícula.

La Madre Teresa de Calcuta pudo hablar mucho de crisis. ¡Vivió en medio de personas con crisis profundas!. Pues bien, cuando un grupo de intelectuales visitaba su obra, al ver su alegría, uno de ellos le preguntó por el secreto para incorporar esa alegría en sus vidas. Ella, contestó: “Sonreíros mutuamente”. La Madre Teresa, con su sonrisa, santificó la crisis en la que desarrollaba su trabajo.

Y es que, sonreír a la vida, es tener un corazón misericordioso y acogedor. Un corazón que no mira hacia dentro porque está abierto a los demás.

Termino mi pensamiento con palabras de S. Pablo a los colosenses en 4,6-9: “Por nada os inquietéis, sino que en todo tiempo, en la oración y en la plegaria, sean presentadas a Dios vuestras atenciones acompañadas de acción de gracias. Por lo demás hermanos, atended a cuánto hay de verdadero, de honorable, de justo, de puro, de amable, de laudable, de virtuoso y de digno de alabanza; a esto estad atentos, y practicad lo que habéis aprendido y recibido….”.

Ahora mira tu sonrisa en un espejo……., ¿no crees que merece ser compartida con el otro?......... ¡Te invito a ello!

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