jueves, 14 de noviembre de 2013

Patricio García Ramos, PENSAMIENTOS IX.

Con el avance de los medios de comunicación, cuya importancia y necesidad no dudo en valorar, se ha ido introduciendo en nuestro vivir el mundo de las opiniones de tal forma que, sin darnos cuenta en muchos aspectos parecen que rigen, o son ilustrativas, de nuestras vidas.

Tanto es así que, si en algunos aspectos quisiéramos mostrarnos críticos a los razonamientos, que se nos ofrecen como verdades absolutas, surgen discusiones adornada de gritos o palabras altisonantes cuando no ofensivas. Imagen de ello: la mayoría de las tertulias que se nos ofrecen por televisión (cultural, política-social….) que, como decimos en Canarias, son muestras de “chanchullos” en las que se da la sensación que se contiende en la prevalencia de una opinión, sobre la otra, como ley de vida.

Con ello no quiero decir que dejemos de estar abiertos a la escucha del razonamiento de los que nos rodean. Ello es fuente de riqueza para nuestro crecimiento como personas. Ahora bien, que esta escucha no ahogue nuestro propio discernimiento y valores creando un mundo de “verdades” que anule nuestra propia personalidad erigiéndose en bandera de nuestra vida. Si esto fuera así, corremos el riesgo de crear un mundo cerrado de opiniones que nos lleva a la radicalidad y, con ello, a nuestro propio aislamiento.

Aceptemos pues sentencias y pensamientos que no sean ahogadores de nuestra personalidad y que nos lleven a madurar en nuestra sabiduría.

En esa escucha a los demás, que no falte tampoco la alegría que nos lleve a tener miradas de optimismo ante las vicisitudes que nos ofrece la vida. En estos momentos, ¡cuánto bien nos hace cultivar el lado positivo de lo que se nos ofrece como cotidiano!.

Alegría que hemos de transmitir a los que nos rodean para despertar sentimientos que alejen resentimientos, pesimismos…, y nos impulse a despertar sonrisas de encuentros y esperanzas.

Medito que, en los momentos buenos, de exuberancia……, de felicidad…, vivimos épocas en las que el “bienestar” ¿oscurece? los valores espirituales y naturales a todo ser humano. En una palabra, estos valores parecen un tanto relativizados. A veces, es necesario tener vivencia de “crisis” para ponernos a pensar en todo lo que es verdadero tesoro para el ser humano. ¿No crees?.

Observa a tu alrededor……, obsérvate a ti mismo…….. Después ponte en camino. Muéstrate acorde con tus pensamientos y valores. Supera aquello de “yo no sirvo para esto”, “cada cual a lo suyo”, “para mí esto ya ha pasado”, “yo estoy fuera de onda”, “¡a mi edad!”,…….. y que, en algunos aspectos, adornamos como calidad de vida. Considérate capaz de mejorar para superar las modas que se asientan como bienes efímeros que perturban todo lo que es esencia de la persona y de la sociedad.

Leo en un libro de mi mesa de noche: “Sé paciente para afianzar las alegrías naturales y sencillas que se han puesto en tus manos. Alegrías que abarcan: tu propia existencia y de la vida que te rodea, del amor honesto y santificado; la alegría tranquilizadora de la naturaleza y del silencio, la alegría de la satisfacción de tu trabajo austero y hecho con esmero; la alegría transparente de la pureza, del saber compartir, del sacrificio……”

Somos personas que, muchas veces, tendremos “horas bajas”…., entramos en “crisis” pero, si has cultivado la firmeza de tus pensamientos y te has rodeado de una estabilidad emocional, tu sabiduría reconducirá tu vida a buen puerto.

Para termina, mi deseo: Que cada vez seas más rico en la alegría y acogida que despiertas en los demás. Un abrazo.



Patricio García Ramos

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