sábado, 21 de junio de 2014

Los padres tienen un gran papel y responsabilidad en la orientación sexual de sus hijos

Richard Cohen, conocido terapeuta ex homosexual, publica en España un libro para ayudar a quiener quieren salir del estilo de vida gay.

Siempre que tiene oportunidad, el terapeuta pide perdón a los homosexuales si alguien se ha sentido ofendido alguna vez. Con todo, no cesan los sabotajes cuando se desplaza desde su país, Estados Unidos, a impartir sus cursos. Para cubrir este objetivo y la presentación de su último libro, Hijos gay, padres heterosexuales, ha estado en España y se ha encontrado con el rechazo de algunos, porque Cohen afirma que, como ocurrió en su caso, se puede sanar la tendencia por el mismo sexo.

Niega que se pueda probar científicamente que se nazca homosexual, porque “la biología dice lo contrario”, al tiempo que recomienda “a los padres que acojan y abracen el mundo femenino de sus hijos de igual modo que las madres hagan lo propio con el masculino de sus hijas y comprobarán como estos niños regresarán naturalmente a su orientación sexual acorde con su sexo.”

-Usted ha dicho que sanar la homosexualidad no es curar una enfermedad, ¿es, por tanto, facilitar que la persona viva mejor su condición sexual?

Efectivamente. Hay distintas razones por las que alguien siente atracción por el mismo sexo. Por lo tanto, si les ayudamos a identificar esos motivos y luego a resolver cada uno de esos aspectos no tendrán que sufrir consentimientos homosexuales después de ese proceso. Les intentamos ayudar a resolver las causas para que lleguen a ser libres.

-¿Con qué argumentos sostiene que la condición natural del ser humano es la heterosexualidad?

Simplemente por la biología, que demuestra que el hombre y la mujer se compaginan perfectamente en el aspecto físico. Cualquier homosexual proviene de una pareja heterosexual. Sabemos qué causas provocan la homosexualidad, por lo tanto, podemos prevenirlas. En mi nuevo libroHijos gay, padres heterosexuales (Libros Libres), hay doce principios que las familias pueden hacer para ayudar a sus hijos gays o lesbianas a cambiar o prevenir estas situaciones, porque biológicamente estamos diseñados como heterosexuales.

-Recientemente decían en un programa de televisión que un niño de 2 ó 3 años es consciente de cuando su orientación sexual es distinta de su sexo ¿Qué opina al respecto?

He visto, como terapeuta y en la literatura científica al respecto, que si un niño actúa o desarrolla un comportamiento no acorde a su sexo, implica que un niño es muy femenino o una niña muy masculina. Hemos comprobado que hay tres generaciones anteriores a ese niño en las que no existen o son muy escasos los vínculos entre padre-hijo. En este sentido, ocurre igual en relación con las mujeres, pues es en la cuarta generación cuando una niña actúa de manera masculina. En definitiva, no han nacido gays, lesbianas o transexuales.

San Juan recoge que cuando los discípulos preguntaron al Maestro quién era culpable de la ceguera del invidente si él o sus padres, Jesús respondió que ninguno de los dos, porque la obra y la misericordia de Dios se iban a manifestar a través de su enfermedad.

Por tanto, esos niños que actúan en desacuerdo a su sexualidad son la bendición para restaurar los vínculos de todas sus familias. Porque al niño pequeño le gusta jugar con Barbies y el padre tiene que unirse al mundo del niño y preguntarle qué le gusta de las Barbies. El niño dirá que le encanta su pelo rubio, su vestido rosa, sus tacones…, y el padre le apoyará en estos comentarios, con lo que estará uniéndose al mundo emocional del niño, que se sentirá acogido y amado por su padre tal y como es. En ese momento, el padre llevará al niño al mundo de la masculinidad y ambos jugarán con artilugios y deportes más masculinos.

Los padres que han participado en los mundos femeninos de sus hijos y las madres que han hecho igual en los mundos masculinos de sus hijas, con el tiempo, comprobarán que todos estos niños regresarán naturalmente a su orientación sexual acorde con su sexo. De esta forma están restaurando una maldición generacional de al menos tres generaciones en las que no había vínculos apenas entre padre e hijo y entre madre e hija (en este sentido, George Rekers ha publicado distintos estudios). Por tanto, no es verdad que un niño nazca gay o una niña lesbiana y, por otro lado, la familia pierde algo muy importante: la bendición que puede suponer un niño/a de esas características. http://www.aleteia.org/es/estilo-de-vida/entrevistas/los-padres-tienen-un-gran-papel-y-responsabilidad-en-la-orientacion-sexual-de-sus-hijos-5796250246971392?utm_campaign=NL_es&utm_source=daily_newsletter&utm_medium=mail&utm_content=NL_es-21/06/2014

No hay comentarios:

Publicar un comentario