viernes, 24 de abril de 2015

TRISTE SUCESO EN SECUNDARIA


Me sorprende la mañana con la noticia de la muerte de un profesor en secundaria protagonizada por un niño de 13 años, que además hiere a cuatro personas más. Todo ocurre en presencia del resto del alumnado.

Surgen comentarios en radio y Tv. Algunos de ellos contrapuestos pero con el “morbo” informativo, como es habitual, que no dejan de “adornar”, en beneficio de obtener una audiencia. Ya veremos como todo se desborda en la prensa y revistas que no dudaran en invertir económicamente para lograr declaraciones, fotos e imágenes que lleven el sello de “exclusivas”. De seguro que, mañana, será portada en toda una primera página en grandes titulares.

Dejo lo que estaba haciendo y doy la noticia a los que conmigo están en casa. En mi ánimo se despierta un sentimiento de pena ante unas familias que, de improviso y de forma violenta, ven rota su convivencia: familia del autor del hecho, familias de las víctimas y del ambiente escolar. El “por qué” surge en mi mente.

El “por qué”, es comentario de los medios de comunicación en los que intervienen especialista: psicólogos, psiquiatras, sociólogos……, dando varias razones. Entre otras, se habla mucho de La Ley del Menor apuntando la necesidad de su modificación o regulación.

En mi opinión, cuando queremos buscar las razones y los “por qué” de las actuaciones del ser humano, a veces, nos “enredamos y divagamos” tanto que no nos damos cuenta de que estamos siendo “juguetes” de los, un tanto “olvidados” (por “trasnochados”), pecados capitales que acompañan a la vida del hombre y que han arraigado tanto en nuestro actuar porque, en nuestro avance cultural, hemos abandonado ciertas disciplinas o normas que servían de “freno” o de referencia para que no “anidaran” en el hombre como hechos habituales.

Vaya por delante que no quiero dar la impresión de que estoy en contra del avance cultural, social, tecnológico….., pero, con ellos, no olvidar las normas que nos humanizan en toda nuestra integridad. Lo señalo porque hay normas (a mi modo de ver tan disparatadas) que las más de las veces parecen hasta contradictorias. Así hablamos de:

· Protección del menor. Y ofrecemos libertad de contenidos en medio de comunicación.

· Prohibición de la prostitución. Y se permite la libre propaganda de servicios sexuales en periódicos, revistas, Tv….

· Protección a la vida. Y legislamos para abortar

· Celebraciones de la paz, día del trabajador, día del amor……. Y vendemos armas, fabricamos bombas (incluso se puede acceder al modo de hacerlas, vía internet…) se rebajan salarios, se proyectar películas “porno”, se permiten ( en medios de comunicación) lenguaje soez y ofensivos, proliferan películas de violencia sin margen de horario……

Nos olvidamos que, a lo largo de la historia, muchas de estas contradicciones han sido causa de “la caída” de civilizaciones avanzadas y han sido causa de violencias generacionales que, qún hoy, persisten.

En aras del avance cultural…., de una apuesta “por la modernidad” y de “la verdadera libertad”, hemos dejado en la cuneta raíces que han sido fuentes morales de nuestra identidad humanística. Recuerdo que hace poco he leído unas palabras de Robert Fulghum: “No nos debemos preocupar porque nuestros hijos no nos escuchan; preocupémonos porque siempre nos están mirando.”

Para muchas reflexiones está este tema de hoy. No quiero terminar sin dejar sentado de que el mal y el bien está arraigado en cada uno de nosotros. ¿Qué hacemos para aplacar a uno y sobreabundar en el otro?.

Rezo por las familias que han sido tema de este comentario. Tres virtudes nos esperan: FE, ESPERANZA Y CARIDAD.

PATRICIO GARCÍA RAMOS

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