domingo, 6 de septiembre de 2015

"VOLVER A EMPEZAR"

Prefiero esta expresión que la manida denominación de “síndrome post-vacacional” para describir la situación a la que pequeños y mayores se aprestan a iniciar en estos días de septiembre. La ilusión por bandera y la esperanza alimentando la brisa que la mueve. Hay motivos para mirar adelante con mirada entusiasmada. No les quepa duda. Volvemos a empezar.

Estos días comentaba con alguien la diferencia que se da entre la mentalidad judeocristiana y la mentalidad helénica o greco-romana. Para estos últimos lo mejor de la historia estaba atrás, en la época de las batallas épicas y en aquellos personajes que eran descritos en las leyendas. El fututo, para esta mentalidad pagana, no era más que la repetición cíclica de lo ya vivido, de lo que ocurrió. Nada nuevo bajo el sol… Pero para la mentalidad judeocristiana, lo mejor no está atrás; está por delante. El pueblo de la promesa sabe que lo mejor es el cumplimiento de la misma y, por este motivo, entienden la historia como lineal y progresiva.

En este comienzo del curso no vivamos como paganos que apagan toda ilusión en la certeza de que nada nuevo nos espera. Esa sensación ni es verdadera ni es oportuna. Siempre hay novedades escritas entre las líneas del acontecer. La providencia divina nos sorprende en cada esquina ofreciéndonos la oportunidad de retomar los caminos, de renovar las expectativas, de crecer, de aprender, de volver a empezar…

Un curso por delante. Muchas ocasiones de entender mejor las cosas reales. Retomar actividades, renovar con fuerza aquellas que han ido bien, de corregir las que han ido mal y, si cabe, de incorporar aquellas que no estaban en el horizonte. Empezar siempre, cada mañana, con la alegre experiencia de la primera respiración consciente.

Las buenas noticias sólo las entienden quienes tienen preparado el corazón para recibirlas. El oscuro pesimismo que nos tienta nos incapacita para mirar y percibir la realidad. Hay que conocer, reconocer y acoger cuanto de bueno alcanza la vida en tantos momentos sencillos que vivimos. Ojos abiertos y calor en el corazón.

Me resisto a ser pagano.

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